Pistas para entender la innovación


Imagen: Retsamys. Devianart

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¿Qué es innovar? ¿Cuál es el alcance de la innovación? (*) La innovación tiene que ver con qué hacemos pero también con la manera en que hacemos las cosas. Tiene que ver con la voluntad, que es la que lleva a que las acciones que afectan a terceros se desplieguen. Quizá haya gente más dispuesta a la innovación, o personas más o menos propensas a innovar en función del periodo por el que atraviesen en su propia vida. La innovación tiene todo que ver con la comunidad, pero desde el individuo. Siendo cada cual distinto en forma de ser y de desplegar sus acciones.

A por la definición…

Según la Real Academia de la Lengua, innovar tiene dos acepciones, una actual y una en desuso. En primer lugar, se define innovar como “mudar o alterar algo, introduciendo novedades”. Esto es, modificar algo al punto en que cambia de forma o estado, o que, cuando menos, trae consigo algún componente nuevo. La segunda acepción, “anticuada” según la propia RAE, entiende innovar como “volver algo a su anterior estado”. Por tanto, retornar al punto de partida, eliminando las novedades introducidas. En sentido amplio, podemos entender como novedoso volver al origen, si antes no se ha hecho. En ese caso, hablaríamos de algo innovador como algo que implica diferenciación respecto a la práctica habitual.

Si vamos a la lengua inglesa, es muy interesante cómo la innovación liga con las ideas. En inglés británico (Oxford Advanced Learner’s Dictionary), innovate es “introducir cosas nuevas, ideas o maneras de hacer algo”. En inglés americano (Random House Learner’s Dictionary of American English), innovate es “introducir algo nuevo”, “hacer cambios”.  Tendríamos “innovar” como palanca para el cambio, desde elementos ciertos de novedad, bien en el resultado, bien en el modo en que se consigue algo.

Conforme a la concepción tradicional de innovación (W. J. Abernathy), se afirma que tiende a ser más intensa en el propio producto en las etapas tempranas de negocio, mientras que, con el tiempo, la novedad se concentra en los procesos, formas, mejoras… manteniendo la base. Podríamos verlo como al propio ser humano, que primero se configura, y luego se va adaptando con aprendizaje.

La innovación puede afectar de manera decisiva a los productos o servicios, la manera en que se ofrecen, la manera en que se resuelven los procesos, y la manera en que son percibidos y recibidos por la gente. La innovación social tiene en consideración al grupo, y desde el grupo, a la colectividad en conjunto. Donde las personas aprenden y aprehenden las unas de las otras.

Artificios del lenguaje

Al consumidor al que ofrecen un “nuevo iPad” no se le plantea un nuevo iPad, sino un iPad al que se le ha aplicado innovación, un iPad mejorado (“nuevo” en el sentido de la publicidad | ‘Principios de Comunicación Persuasiva’, Javier de Santiago). Ahí no se ofrece novedad en la manera en que se pasa de un contenido a otro (desplazando la mano, de manera intuitiva y en sentido opuesto al ratón de escritorio tradicional). Sí mejora la velocidad de respuesta, cambian los menús… pero la base es la misma. En publicidad, lo nuevo es lo de siempre, pero mejorado. Se entiende el “cambio” como “mejora”, “hacer mejor”, aunque a veces sea algo relativo.

Algo que se consigue de manera más veloz pero con pérdida de calidad, ¿es innovador? ¿es “mejor”? O a la inversa: ¿Algo más lento pero más vistoso?

Igual, “bueno” es “bueno” para unos, pero no para otros.  Al final, la innovación liga con la calidad, con conseguir algo preferible respecto a versiones anteriores, en base a métricas, y sí, asumiendo que existe un elemento subjetivo. La clave pasa por hacer las cosas más atractivas, diferentes. En su base, o en cuanto a su percepción de utilidad. Poner la vista en realidades que marquen la diferencia.

* Material de apoyo para la asignatura ‘Gestión de la Innovación en Marketing’ (6 créditos ECTS) impartida por el autor en el grado en ADE + Marketing UFV.

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